Demasiadas representaciones de personas autistas se basan en clichés desgastados y un tanto ofensivos. Las cualidades asignadas a las personas autistas son lo contrario de las que la sociedad neurotípica más valora.

Por Kathy Villaverde @yosoykathyvillaverde

Los autistas somos considerados como personas que tenemos una falla, nuestras diferencias nos hacen ser excepcionales, pero la sociedad ve esas diferencias como ausencia de lo que hace al humano bueno, chic, exitoso, valorable, digno de amor, digno de educación.


El mundo neurotípico necesita tomar nota de nuestras propias voces y por ello creo que crear conciencia comienza con exponernos ante el mundo y salir de cualquier escondite o máscara social que nos hemos diseñado para pertenecer. ¿Pertenecer a qué? ¡No lo sé!, si el mundo neurotípico es demasiado imperfecto y no tan auténtico.

A veces, las personas y hasta mis amigos, liberales y educados, delante de mi, han usado “soy autista hahaha” y conjuran el autista a una abreviatura indigna. Es una forma dura que denota el repudio.

¿Saben acaso lo que es tener un amigo autista?. ¿Saben que dentro se los autistas hay una cualidad de transparencia mental y de palabras?. Los autistas no saben jugar esos juegos mentales sociales sofisticados. Sé que somos complejos a simple vista, pero toma mucha confianza para despojarnos de capas y capas de acero para mostrarnos en vulnerabilidad porque hemos aprendido a golpes a comportarnos como la sociedad neurotípica nos ha requerido.


Sin embargo, de alguna manera, las personas inteligentes pueden iniciar conversaciones «autistas» cuando quieran establecer un contraste entre las partes insensibles y no creativas de este mundo, y sus seres neurotípicos brillantes, emocionales y magníficos.

Usan nuestra condición para menospreciar cuando nosotros aportamos en muchas áreas del mundo, aportes significativos que van desde educación, inteligencia militar como en Israel y otros países, Silicon Valley dicen no hubiese existido.

Las personas con autismo parecen recurrir instintivamente a estrategias explícitas para comunicarse y comprender mejor el mundo que las rodea. No es fácil. Para las mujeres, parece más simple que para los varones, pero agota tanta interacción en el mundo neurotípico que por ejemplo, yo necesito estar tranquila un rato mientras me pasa el cansancio hasta físico.

Con los años creo mis cualidades A-típicas se han acrecentado más. He llegado al punto que me da igual lo que piensen porque ser auténticamente yo, me hace la existencia fluir.


Panamá no va a estar a la vanguardia de nada, hasta que padres, amigos y familiares de autistas entiendan que tenemos mucho que aportar y que nosotros mismos nos demos cuenta de ello y luchemos contra la mediocridad de un entorno que a diario da nacimiento a la mediocridad.

¡¡Espero vengan cambios pronto!!!

Esta nota fue escrita por Kathy Villaverde quien escuchó y reunió el pensamiento de Pilar, una persona con autismo.