No nos deberíamos preocupar TANTO por que aprendan a escribir, no debería ser un requisito indispensable estar sentados varias horas al día, ni pasar el día entero en actividades dirigidas, como son las académicas y las complementarias o extra curriculares, y  muchísimo menos dedicar horas a las pantallas.

Por Anna Andreatta – @annaandreatta

Es que ocurre que  justamente  en los primeros 7 años de vida  de los  niños no solamente desarrollan las bases de las destrezas pre académicas, es que además,  justamente es en esta etapa donde el desarrollo socio emocional  arranca para terminar de alcanzar su madurez en la adolescencia.

Y es donde el valor del juego no dirigido es decir, espontáneo, imaginativo y relacionado con pares, ósea,  juego social, es incalculable , si además lo unimos  al crecimiento emocional que proporciona, nos da la combinación perfecta para  las base que necesitan nuestros chicos  para enfrentarse a las exigencias escolares de lo que se denomina escolaridad formal o primaria.

Actualmente la educación maternal o prescolar está centrando su currículo en actividades cognitivo-académicas y haciendo poco énfasis en el desarrollo motriz, artístico y emocional de los chicos. Hay una presión silente en la adquisición de conocimientos y habilidades grafomotrices que pueden no siempre estar acorde a las destrezas y habilidades naturales de los niños.

Esto está generando cada vez menos oportunidades para el desarrollo espontáneo de habilidades de inteligencia emocional y social, importantísimas en esta etapa.

Hay estudios importantes y muy serios, como por ejemplo el realizado a lo largo de 20 años, por el Estudio Fast Track, donde se midieron diferentes variables, entre ellas habilidades prosociales, y se encontró que el desarrollo de habilidades de cohorte no cognitivo, y concretamente las ligadas a la inteligencia emocional y social, predice el éxito en la vida adulta más que sólo las cognitivas.

Este dato, entre otros muchos que se tiene actualmente gracias a la neurociencia y el estudio sobre el desarrollo emocional de los niños, nos ponen a pensar, sería interesante entonces, que tanto los padres como las escuelas inviertan más tiempo en permitir y favorecer el juego como la principal herramienta para generar niños felices en primera instancia y luego inteligentes.

Jugar, lleva de forma implícita la utilización de conceptos básicos, temporales, manejo de reglas sociales, utilización de la motricidad fina y gruesa y por si fuera poco te lleva a interactuar con pares y adultos. Y ahora me pregunto ¿Si todo esto, y mucho mas está en el juego, porque lo limitamos?

Compramos todos los juguetes y terminamos llevando a los niños a actividades extraescolares en vez de dejarlos jugar, pasamos tiempo en casa con ellos, pero no jugamos con ellos a su ritmo con sus juguetes y además , en las escuelas los parques se usan solo el 10 por ciento del tiempo y las aulas el 90 por ciento.

¿Te parece si revertimos los porcentajes?

Aprender a leer y escribir es un proceso que nos va a acompañar toda la vida al igual que la estabilidad emocional. Entonces padres y maestros a trabajar en ambos.

Necesitamos niños felices jugando y disfrutando el proceso de aprender.

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