Dicen que los ojos son “windows to the soul”, me lo tomo LITERAL. Me cuesta y aprendí TAP TAP TAP mirar a la persona rápidamente y quitas la mirada como veleta para no incomodarte.

Por Kathy Villaverde – @yosoyKathyVillaverde

Sigue la conversación y mira de lado a esos ojos de esa persona al rato porque sino la gente se incomoda si no miras. Cambias tu cuerpo de posición y reorganizas tu sistema nervioso central porque comienzas a sentir cansancio.


El contacto visual directo me molesta. Solo a unas pocas personas puedo mirar fijamente a sus ojos y en vez de stress me causa como familiaridad. Es algo autista. Lucas, mi hijo, tuvo que aprenderlo en terapia y si no siente confianza no mira. No lo obligo.

Es algo íntimo y vulnerable ese «locking of eyes» y debe uno sentir total confianza. Recuerdo que los ojos azules me daban nervios porque los oscuros no dan stress para mi. Me fui a casa con alguien de ojos color cielo. El iris crece y achica y me desconcentraba. Menos mal mis hijos salieron con ojos café y no azules.

Exigimos a autistas que miren y es injusto. Mis ojos son las ventanas de mi alma. Aparte, por ejemplo, me mandan fotos y antes de ver a la persona, veo todo, el lápiz en el borde de una mesa, el cuadro en la pared, las plantas del fondo y veo todo detalles y después me concentro en la persona. Se llama eso, atención a detalle autista.

En vivo no es eso, estás escuchando lo que el emisor te dice, y desconcentra. En reuniones yo debo bajar mi cabeza un segundo, cerrar mis ojos para concentrarme y sacar la respuesta a la idea que me piden. En esos nanosegundos, mi cerebro enciende motores y rápidamente ve lo que me están diciendo y veo los posibles escenarios hasta que encuentro el que es y saco la respuesta.


He estado una década trabajando solita en la comodidad de mi «solitud». Antes en equipo. Pero 10 años sola. Luego en abril, comencé a trabajar con el Doctor Dayán pero no formalmente dos veces por semana y me ayudó mucho a entender mi proceso mental de trabajo.

Sus colegas entraban y teníamos lluvia de ideas. Fue el Doctor Dayán quien me enseñó algo que no me di cuenta. Me dijo, te daré ideas, tú me las vas a desarrollar y así con papel en mano me daba varias y a la siguiente cita de trabajo venía con soluciones y colaborar me fluía. Luego me tiró en las grandes ligas al ponerme en otro equipo sin él. Era como cuando aprendí a nadar en la piscina olímpica y Lasso me lanzó en lo hondo. Así mismo fue.


Tengo un par de meses de estar trabajando en grupo, «Team playing». Me aceptan como vengo con todo y mi rareza. Si tengo una o dos personas en el grupo que me ayudan a entender las cosas. Esperan de mi muchas cosas que a veces me agotan mi mente con todo y que yo cumpla con lo pedido. Dayán me entregó a ellos con instrucciones y veo cuando dicen o hacen lo mismo y me ayuda.


Fui a una reunión sin prepararme. El contacto visual del señor era intenso, luego me hizo preguntas rápidas y tuve que improvisarlo todo. Conozco el tema muy bien qué es autismo pero me cuesta ordenarme porque es mucha cosa lo que hay en mi mente. El señor quedó tan maravillado que nos aprobó todo. Yo quedé lista para irme a dormir.


Poco a poco he ido recobrando esa habilidad de tener que colaborar. Me cuesta pero me siento más relajada y el contacto visual sigue programado porque al autista, ese contacto es íntimo y solo concedido a algunos. Pero igual hoy tuve reunión y hasta me reí, sentí que fue medio «light», supongo porque los estoy conociendo mientras trabajamos y la gente se puede volver familiar y amena. Solo que para mi autismo no es para contacto visual ni para intimar.


Eso lo digo porque forzamos a niños a tener contacto visual hasta con el panadero y les cuesta. Yo sin mirar ojos y al salir de la reunión salí con cero energías y hasta ahora tarde de noche me siento un poco recuperada.


Por favor, al autista no le entra nada por los ojos. Solo en la intimidad familiar o de amor es que se da ese contacto porque nos hace sentir todo el cariño. En el resto, no necesitamos tener contacto al 100 para prestar atención. Yo cuando interpreto en vivo, cierro mis ojos y me siento al lado de la persona a quien voy a traducirle, nunca enfrente y cierro mis ojos aunque parezca marciana. El contacto visual es para cosas de cercanía porque el autista lo da como un reconocimiento de cariño.

Esta nota fue escrita por Kathy Villaverde quien escuchó y reunió el pensamiento de Pilar, una persona con autismo.