El ser humano tiene millones de relaciones a lo largo de su vida, pero NINGUNA es tan única y especial, como la que se tiene con un herman@.

Por Anna Converso – @avantipsicologia

Desde que nacemos, las peleas con los herman@s vienen casi en nuestro ADN. En algunos momentos, son parte de la vida y hasta divertidas, pero, ¿sabes que cuando somos adultos SOBRAN las razones para no hacerlo?

Hoy te comparto algunas:

Los hermanos son esa parte de nosotros, un vínculo hermoso, que es casi indestructible. Ya sea porque somos hermanos menores o mayores, disfrutamos nuestro rol. Los menores suelen ser súper privilegiados, llenos de amor, consentidos, y los mayores, solemos tener ese papel protector que nos encanta.

En la infancia, las peleas se traducen en juguetes, juegos, y las emociones suelen ser pasajeras, pues ¿con quién vamos a jugar si estamos enojados?. En la adultez, las cosas ya no son tan sencillas.

Si frecuentemente tienes discusiones con tu herman@, te dejo algunas razones por las cuales debes evitar hacerlo:

  • Los herman@s representan una fuente de seguridad para toda la vida. Por lo que si discuten, probablemente eso afecte tu bienestar emocional.
  • La buena relación con herman@s, permite aprender a resolver conflictos de una manera sana y positiva, por lo que si no lo practicas aquí, seguro te costará hacerlo con otras personas de la sociedad, como amigos o conocidos.
  • Enojarse con nuestro herman@ es como hacerlo con nosotros mismos. Somos y venimos del mismo lugar, por lo que probablemente, más allá de poner distancia como mecanismo de defensa, sentirás que algo muy importante falta en tu vida.
  • Si no estás para tu herman@ y tu herman@ para ti… ¿quién más lo hará?. Si tienes la bendición de disfrutar de este hermoso vínculo, fortalécelo. Recuerda que tus hij@s también serán herman@s, y aprenderán lo bueno y lo malo de la relación que tengas tú con los tuyos.