¡Hola!, probablemente no saben ni cómo me llamo. Pareciera que tanto como a mí, la vida les cambió cuando el estado repitió sin parar la palabra «confinamiento» o «cuarentena» . ¿Obligados a estar en casa, por más de 50 días? ¡Nos hubiera sonado un tanto descabellada la idea, pero el Coronavirus provocó cosas que NUNCA hubiéramos imaginado!

Por Martha López – @mass.contenido 

No nos conocemos, de hecho ni sabía de sus existencias, vivíamos tan ocupados en un mundo de ida y vuelta que ni siquiera nos dábamos el tiempo de observar a nuestro alrededor… ¡Esto es tan real, yo no vivía el aquí y el ahora!

Viendo al rededor y yendo un poco más allá de mi apartamento, sin terraza, pero con ventanales grandes sin cortinas me encontré a una señora que pasa sola todo el día con una nana que la cuida. La señora pasa viendo canal 2 y cada vez que puede se da un aire en su terraza para que no se le entumen las piernas. ¡Ve un carro o una persona caminando fuera de su edificio y hace señas con sus manos para que se regresen a sus casas! Siempre he querido gritarle que no esta sola, pero siento que me gritará «cállese», igualmente antes de que termine este confinamiento lo haré o a lo mejor me acerque a ella a decírselo en persona.

Hay un vecino que siempre que decidimos almorzar se pone a hacer ejercicio en su bicicleta estacionaria que tiene en la terraza. ¡Lo admiro mucho porque pasa casa una hora pedaleando! Son solteros, por lo que alcanzo a ver, él se ve muy serio y su pareja se la pasa todo el día con ropa deportiva.

Hay una mamita con un niño de Síndrome Down que de vez en cuando veíamos con mi hija cuando íbamos al parque. Estaba ya para tener su segundo hijo, su panza estaba grandísima. ¿Pues qué creen? Lo tuvo en plena cuarentena. ¡De repente escuchamos un bebé llorar y nos dimos cuenta que ya había tenido a su bebé! Ahhhhhhhh, ese sonido que destila vida en medio de la tempestad. ¡No se imaginan lo reconfortante que es escuchar ese llanto!

Enfrente y más lejos de nuestro edificio, hay uno con más de 50 pisos con terrazas lindas y saben qué… ¡casi nadie sale a tomar el sol o aire fresco! Es algo que nos impresiona, pero definitivamente siempre queremos lo que no tenemos y lo que tenemos no lo aprovechamos!

Hay una pareja, que parece viven solos, salen todas las mañana a desayunar y tomar su café a la terraza. Siempre digo que quiero, cuando mis hijos estén grandes, salir a tomar el sol entre pláticas de esperanza y risas con mi esposo.

¡No, no soy ninguna espía, ni nada por el estilo! Solo soy una persona en cuarentena que descubrió que hay algo más allá de la rutina. ¡No conozco lo que mis vecinos (que viven enfrente del edificio) sientan o piensan, eso es algo tan íntimo, pero si deseo llevarles un poco de esperanza con letreros que dejo en mi ventana con dibujos que hacemos con mi hija!

¡Sea cual sea tu realidad hoy, ten por seguro que es mucho mejor de la que era antes! Volvimos a vivir, a respirar, nos pusieron un alto necesario que nuestro cuerpo y mente pedía a gritos sin saberlo o mejor dicho sin quererlo aceptar. ¡Siéntete afortunado, lo eres!

Ah, probablemente no sepas dónde vivo, imagínate y seas uno de mis vecinos que describo en estos párrafos. ¡Si lo eres, quiero decirte que he aprendido mucho de ti!

¿Y tú qué ves más allá de las ventanas de tu casa o apartamento?

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