Estudios demuestran que las madres por lo general desmejoran su alimentación, descuidan su aspecto físico, hacen menos ejercicio y están en un constante estado de cansancio por estar al cuidado de sus pequeños, sobretodo las que son jóvenes o primerizas.

Por Laura Bolivar – @bienestar_delivery 

Las que somos madres sabemos de antemano que la maternidad es algo caóticamente hermoso, que en muchas ocasiones nos atropella y ni cuenta nos damos. Nos encontramos entre sobrevivir y darle prioridad a unos pequeños seres que dependen en mayor o menor medida de nosotros, según su edad. Sumado al resto de roles que hemos decidido asumir o que hemos tenido que asumir durante la cuarentena.

Luego viene esta idea disque de ser «saludable» y ¡wow! Yo me preguntaba: ¿En qué momento?, ¿con qué dinero?, ¿con qué energía?, ¿qué hago con el bebé, con los niños?, ¿y dónde dejo el colegio en casa?… ¡Imposible! Son nuestras reacciones… Además la palabrita está ya tan estigmatizada que solo la asociamos con restricciones al comer, ejercicios matadores, más tiempo, más gasto, entre otras cosas que producen rechazo.

 

Estudios demuestran que las madres por lo general desmejoran su alimentación, descuidan su aspecto físico, hacen menos ejercicio y están en un constante estado de cansancio por estar al cuidado de sus pequeños, sobretodo las que son jóvenes o primerizas. Ese agotamiento se ha incrementado considerablemente durante el aislamento por el virus.

Creo que sabes perfectamente lo que es sentirse así y quiero empezar por ahí. Si vamos un poco adelante en el futuro y nos preguntamos: ¿Cómo me quiero sentir?

Éste será un excelente punto de partida, porque si sientes el beneficio, podrás tomar y mantener acciones con entusiasmo y sin culpas.

Si tienes claro cómo sí y como no te quieres sentir, me atrevería a asegurar que el resto está hecho. He aprendido durante de mis 5 años de maternidad que si empiezo por mi ser emocional, por conocerme, por conectar conmigo, las cosas empiezan a fluir mejor.

Entonces la finalidad no es ser saludable sino sentirse de una manera deseada: feliz, tranquila, satisfecha, vital, energizada, productiva, presente, empoderada, plena, emocionada, liviana, organizada o como sea. Luego viene la intención y finalmente la acción. Muy importante mentalizarse que será sencillo si decides empezar por hacer 3 o 4 cosas nada más.

Ya teniendo esto claro entonces manos a la obra: 

Lo primero para mi es soltar. Responsabilidades, personas, compromisos, hábitos, cosas, ideas, emociones, creencias, lugares, deseos, proyectos. Algunas las vas a delegar, otras las vas a poner en pausa y otras simplemente las vas tirar lejos. Limpia y depura sin miedo, eso te va a dar más espacio para lo que si quieres hacer. Te siempre presente que por más que quieras, eres una super mujer pero eso no quiere decir que puedes con todo tu sola.

Segundo define y ordena muy bien tus prioridades: tu, tu familia (hijos, pareja, padres, hermanos), trabajo, amigos, obras sociales o al revés. Establece tú el orden. Así será menos conflictivo procurar el tiempo que dedicarás a cada una.

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Por último decide qué acciones te van a permitir llegar a sentirte como te quieres sentir. Aquí te doy mi top 5 de lo que me ha ayudado a encontrar un balance entre mis múltiples roles, sentir la tranquilidad que tengo cubierto lo que es principal para mi y además que lo estoy haciendo bien.

  1. Planificar cada semana. Si es posible empieza por hacer un pequeño tutorial de administración del tiempo o agenda digital. Haz una gran lista de tus tareas, incluye todo, absolutamente todo y luego irás acomodándolo por roles en tu agenda o calendario como armando un rompecabezas. Puedes darle a cada rol un color y así podrás identificar visualmente si hay balance.
  2. Destina algunas horas semanales para una actividad o hobbie que te de felicidad y estimule tu sentidos. A mí me pone en estado óptimo mover mi cuerpo al ritmo de la música. Por lo general lo hago en el gimnasio en las clases de zumba, steps, boxing o spinning. Cierra los ojos y piensa en eso que hace que te conectes contigo o hace que liberes estrés. Pintar, cantar, leer, hacer manualidades, correr, pedalear, cocinar o simplemente aprender algo nuevo. Destina un espacio privado en casa para realizarla.
  3. Dedica tiempo para cuidar de ti o divertirte. Un café o vinito virtual con tus amigas, una sesión de spa o para tu cabelle (sea hecho por ti misma o por alguien de confianza que venga a tu casa), turismo virtual (Airbnb tiene una nueva opción de experiencias on-line para conocer otras culturas), hacer shopping en linea, recibir una asesoría personalizada en cuidado de la piel o auto maquillaje (estaré feliz de ayudarte con este punto). Todo vale.
  4. Observa tu cuerpo para identificar qué alimentos toleras y te sientan bien. Incluso existe un test para detectar cuales no le van bien a tu cuerpo. Elige una dieta con muchos nutrientes y sobretodo práctica para preparar. Si es necesario cambia la que tienes, hoy en día existen muchas tendencias con las que te puedes identificar. Elimina todo aquello que te genere pesadez, malestar, inflamación o te reste energía incluido el exceso. Dedicar un par de horas en tu agenda para preparar algunas comidas o snacks para la semana, resulta muy ganador. Jamás olvides que la salud es un regalo que se puede perder para siempre.
  5. Descansar es vital. Desarrolla buenos hábitos de descanso. Prepárate para dormir: medita unos minutos, agradece por las cosas buenas que te pasaron durante el día, ora o lee. Evita conciliar el sueño mientras tienes el TV encendido. Todo esto va a permitir que tu cuerpo se regenere y haga su proceso metabólico correctamente durante la noche. Claro, si tienes un recién nacido por ahora sé que no podrás hacerlo pero tranquila, es solo temporal.
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Aquí va el bonus de esta serie. Busca un back up y liberate de la culpa por amor de Dios.

Apóyate en los demás miembros de la familia que están contigo. Incluso si papá esta teletrabajando. Establece acuerdos. Las mujeres tenemos una tendencia natural a auto imponernos las responsabilidades. Inconscientemente pensamos que si no lo hacemos nosotras mismas será un caos. Pues pueda que sí, que los niños queden mal combinados, no se bañen hoy o repitan la ropa de ayer. Que la comida no quede tan buena. Que la ropa no quede ordenada por colores. Que la casa no se vea estéticamente linda. Pero qué más da! Tu salud emocional y la tranquilidad en tu hogar valen más que todo eso. De las cosas que más me generan estrés son las labores domésticas. Ya que en este momento no las puedes delegar, hay que balancear la carga y hacer solo lo estrictamente necesario.¿Recuerdas lo de las prioridades?

Bueno querida colega en esto de ser mamá. Ser y sentirse saludable es posible, lo único importante es que desees sentirte así, que entiendas que en esto de la maternidad no estas sola, que pedir apoyo por unas horas o turnarse algunas tareas no está mal. Antes de ser mamá eres una mujer muy valiosa que ha hecho un trabajo titánico desde que inicio la cuerentena. Todos los días. Te reconozco y te admiro. Por todas las razones: Mereces sentirte saludable!

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