El momento actual es complicado para todos, pero hay que  reconocer que para las familias con niños y adolescentes, puede que un poquito más. Y es que pasar los días, semanas e incluso quién sabe, meses, encerrados puede resultar agotador para todo el mundo.

Nos recomienda Joana Bofí, psicóloga Infantil y adolescente, especialista en altas capacidades intelectuales, que debemos aprovechar el momento de la cuarentena, con los niños.

Desde ProIDEhA® apoyamos totalmente este enfoque y consideramos que son tiempos propicios para el establecimiento de estructuras.

 Los niños se adaptan muy rápido

Las familias con niños en casa puede que lo sufran un poco más debido a que los más pequeños no entienden de confinamientos, y tampoco cuentan con la madurez suficiente para canalizar estas situaciones. Aunque, como ya deben estar viendo muchos de ustedes, la mayoría de las veces sorprende la capacidad de adaptación que éstos tienen a cualquier nueva situación que se precie.

¿La parte buena de todo esto? La hay, te lo aseguro…

Las situaciones especiales siempre hacen que salga algo bueno y positivo de ellas, un aprendizaje, un crecimiento, un cambio. Eso sí, hay que trabajar para ello.

 7 Consejos prácticos para sacar provecho al confinamiento:

  1. Analiza tus puntos débiles y fuertes como familia.

Lo primero que debemos hacer es pensar acerca de nuestra situación en particular, ¿cómo es nuestra familia? ¿qué debilidades tiene? ¿y sus fortalezas, cuáles son?

Reconocer nuestros puntos fuertes y débiles nos ayudará a orientar nuestro trabajo, de forma que nuestra familia salga más unida y fuerte de esto.

Piensa y analiza qué aspectos  te gustaría cambiar y utiliza tus puntos fuertes para lograrlo. 

  1. Revisa las normas y obligaciones, adaptándolas a la situación.

La situación no es la misma, por lo tanto, las normas y obligaciones no pueden ser las mismas. Podemos ser un poco más flexibles en algunas cosas, al igual que podemos introducir nuevas obligaciones y responsabilidades para todos los miembros.

Por ejemplo, podemos ser más flexibles en cuanto al tiempo de descanso o diversión, ya que el ritmo de trabajo de la semana ha bajado, no hay extraescolares y los deberes ya no ocupan tantas horas. Por esto, ahora podemos disfrutar de más horas de juego, deporte, televisión, etc.

Igualmente podemos asignar nuevas tareas a todos, como por ejemplo quién se encargará de las meriendas (esto a los más pequeños seguro que les encanta), quién ayudará con la ropa, etc.

La parte buena! una vez creemos el hábito con las obligaciones, lo más seguro es que se mantengan cuando todo vuelva a la normalidad.

 

  1. Programa “momentos de cada uno”.

Procura que cada miembro de la familia tenga un espacio propio donde estar a solas, haciendo sus cosas, relajándose, estando consigo mismo. Tantas horas  juntos acaban por saturar a todo el mundo, por esto es importantísimo que cada uno de vosotros tenga su espacio propio y pueda aislarse en algún momentoQuerer estar solo es normal e incluso necesario.

 

  1. Sentarse para hablar y escuchar.

Tener momentos juntos dedicados a que cada uno cuente a los demás cómo se siente, que cosas le preocupan o le asustan, que cosas le gustan, etc,  facilitará la expresión de sentimientos y mejorará el clima en la familia. Además aprenderás a hablar de emociones entre ustedes, cosa que suele pasarse por alto. Los primeros días puede que cueste un poco, hasta será incómodo, pero una vez que se suelten todos notaréis enseguida como mejoran sus relaciones.

 

  1. Un horario para todo, lleno de actividades agradables juntos.

Deben estar cansados de leer este consejo, pero es que es de los más importantes. Tener una rutina es muy saludable a nivel mental. En este horario debemos introducir tanto las tareas y obligaciones, como los momentos de ocio y diversión, las comidas, duchas, descansos, horas de pantallas, etc. Procurad que todos los días incluyan una hora de ejercicio y alguna actividad agradable, y si es juntos, mejor. Tiene que ser un horario atractivo y fácil de cumplir, que les motive y refuerce mucho. Todos los miembros de la casa deberían tener su propio horario, adaptado a sus gustos y preferencias.

 

  1. Marcarse un reto.

Aprender una nueva habilidad y enseñar a toda la familia puede ser muy enriquecedor. Por ejemplo, que los peques aprendan a hacer galletas, y después que expliquen a los demás cómo las han hecho. O que alguien empiece a dar clases de guitarra, y después nos muestre sus progresos. Tenemos la oportunidad de aprender, de probar cosas nuevas que quizás antes no nos habíamos planteado por el ritmo de vida que llevamos. Seguro que se descubren nuevos talentos!

 

  1. Controlar las emociones y valorar si nos compensa la discusión.

Reconocer que es una época particular y que todas nuestras emociones están a flor de piel es un buen comienzo. Pensar antes de actuar y valorar si realmente nos compensa entrar en un conflicto más. Seguro que habrá cosas que podemos pasar por alto por no crear una nueva discusión. Seguro que no compensa tanto y que vale la pena mirar hacia otro lado en algunas ocasiones. Que si han hecho una batalla de almohadas y está la habitación patas arriba, seguro que compensa pisarnos la lengua y más tarde ya nos pondremos entre todos a arreglarlo. De desahogo a ellos seguro que les ha servido…

Vamos a ponernos todos lentes POSITIVOS, pero primero los adultos, que esto se contagia y seguro que enseguida lo notamos en los niños. Aprendamos de estas situaciones y seamos resilientes. Al fin y al cabo es tiempo juntos, que es lo que siempre deseamos. Procuremos que sea de calidad y pensemos que ellos tampoco olvidarán nunca esta situación. Hagamos que el recuerdo sea lo más bonito posible.