El recibir un diagnóstico de puede conllevar diferentes reacciones, desde negación hasta un afrontamiento de la enfermedad. No hay una reacción que sea considerada normal, ya que esto depende de cada persona.

Lo importante es poder procesar estas emociones de manera saludable, y en ocasiones una
terapia psicológica de apoyo es una manera de lidiar con un diagnóstico.

Por: Rodsella Aragundi, psicóloga @aragundipsicologa

Un diagnóstico de una enfermedad grave,  no solamente impacta al individuo, sino también a su núcleo familiar. La familia, especialmente si hay hijos son impactados de gran manera por lo que se recomienda que participen de una terapia psicológica.

Según estudios, trastornos de ánimo como la depresión y ansiedad son comunes en pacientes con enfermedades graves. Síntomas de la depresión como falta de energía o pérdida del apetito, insomnio pueden ser contraproducentes en una persona que padece una enfermedad grave. Pensamientos suicidas e intentos de suicidio pueden generar en el paciente un deseo de no luchar contra la enfermedad, en caso de que haya tratamiento.

¿Cómo explicarle a nuestros hijos sobre un diagnóstico de una enfermedad?

Lo importante es poder explicar la enfermedad en un lenguaje sencillo. Es importante que se abra un espacio para que haya preguntas, si el niño/a no hace preguntas, puede esperar un tiempo prudente hasta que el niño se sienta con la confianza de hablar del tema.

En niños de 3 a 5 años se les puede decir que que hay una enfermedad (ponerle nombre) y que el doctor estará dando una medicina. No debemos llenar de mucha información, es preciso escuchar las preguntas que esto genere. Para niños pequeños dar la información en pequeñas dosis, hacer preguntas y luego contestarlas. Si no sabemos cómo contestar, podemos decirles que no sabemos la respuesta y que trataremos de responderle.

En niños mayores se les puede explicar lo que la enfermedad causa en el cuerpo, sin dar detalles o usar términos médicos complejo, asegurarles que a pesar de los cambios alrededor, nuestra intención es de apoyo.

En los adolescentes que tienen mayor comprensión de lo que implica una enfermedad, como puede verse afectado su entorno y el del familiar. Una de las recomendaciones es poder ser sincera, usar un lenguaje sencillo y poder conocer de primero que saben sobre la condición médica. Esto puede ayudar a corregir cualquier malentendido que nuestros hijos puedan tener acerca de la enfermedad.

Reacciones comunes que pueden presentarse

Las reacciones emocionales de tristeza y disgusto, para esto es importante no enmascarar estas emociones. Debemos permitir que expresen todo tipo de emociones, como tristeza y enojo pero de manera saludable, sin lastimarse a ellos mismos o a los demás. Como padres debemos darnos el permiso de poder lidiar con nuestras emociones y no tratar de ocultar nuestras emociones.

A veces no sabemos qué sienten nuestros hijos, sino a través de su conducta. Un niño que es muy dependiente, se puede volver aún más dependiente. Así como un niño que tiende a ser rudo, puede empezar a pelearse con otros niños – en estos temas es poder poner en palabras como se puede sentir y poder expresar su enojo de una manera que no lo perjudique.

Pueden ocurrir dificultades para dormir, regresiones, es decir el niño se comporte a un estado de madurez previo. El juego es una manera en la que podemos determinar cómo el niño se siente, es su manera de expresar su mundo emocional.

¿Qué podemos hacer para apoyar a los niños?

Si bien es cierto es importante ser abiertos, de acuerdo a la madurez del niño, es probable que el niño quiera ser parte del proceso de tratamiento. Podemos ir dándole reporte sobre el progreso o intervenciones que son necesarias, así como cambios físicos y emocionales que van a ir viendo.

La realidad en ocasiones puede ser difícil, pero más difícil es tratar de aislar a nuestros hijos de conocer lo que sucede. A veces queremos protegerlos de esta difícil noticia, pero el no explicar también puede hacerlos sentir vulnerable.

Aunque uno no haya dicho nada, el niño/a o adolescente es capaz de interpretar que hay algo que no se está diciendo. Pueden saber que algo está afectando a la familia, aún cuando esto no se haya divulgado; por lo que es mejor poder hablarlo.

Prepararse uno mismo para dar la noticia es primordial, así como buscar un tiempo y
lugar apropiado donde se pueda divulgar.

Sigue leyendo la continuación de esta nota: ¿Contar o no el padecimiento de una enfermedad?

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Psicóloga y psicoterapeuta de profesión, atiende a niños, adolescentes y adultos. Es miembro voluntaria de la Fundación Relaciones Sanas. Coordinadora del Programa de Apoyo Emocional Hospitalario y trabaja en las misiones médicas junto a Operación Sonrisa Panamá. Amante de la tecnología, los documentales y el karaoke. Tres cualidades: Generosa, Perseverante y Leal