Cuando menos te lo imaginas llegan a ti esas lecciones de vida que transforman por completo la forma en que vez las cosas. Por ello si ¿Tienes ganas de renunciar? Te cuento mi experiencia adaptándome a los cambios.

Por Karen García

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Hace algunos años, estaba en una situación muy difícil en el trabajo. Venía de trabajar en un ambiente espectacular, orientado a la gente, donde había oportunidades de crear y donde me sentía como pez en el agua.  Sin previo aviso, todo cambió.

Por una decisión de la empresa, ahora me encontraba en un ambiente completamente orientado a resultados y muy diferente a lo que estaba acostumbrada. Fue un cambio repentino, fuerte y muy frustrante para mí en ese momento; que me empujó a un duelo profundo.

Luego del shock inicial, navegué varios meses resistiéndome a lo que estaba pasando.  Estaba en duelo por todo lo que tenía antes y que en un abrir y cerrar de ojos se había transformado en algo que yo sentía que no era correcto.

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Lloré, sufrí, cometí errores y aciertos; pero lo más importante es que me llevé lecciones para toda la vida. Cuando estaba en mis días de resistencia más duros uno de mis jefes, que apenas aprendía a hablar español, me dijo:
«En la vida tienes 3 opciones: lo amas, lo cambias o lo dejas”.

Lo que dijo me llegó como agua fría para despertarme, convirtiéndose así mismo en una guía para mi vida. 

Cuánto poder hay en esta frase que nos empuja a tomar acción. Quedarnos en el lamento de lo que fue y ya no volverá, solo trae tristeza y energía negativa a nuestras vidas.

Si estas en una situación difícil, en la que te sientes decepcionada, frustrada y triste te cuento mi experiencia adaptándome a los cambios… Antes que nada ¡toma acción! Si no amas donde estás ahora mismo, trata de cambiarlo y si no da resultado entonces no es donde debes estar.

Ojo, aquí hay una aclaración importante: tú no cambiarías porque otra persona te pide que lo hagas, entonces no pretendas que otros cambien porque tú se lo pides.

No te preocupes, no te voy a dejar el cuento inconcluso. Luego de esta conversación con mi jefe tomé acción. Trabajé muy duro en mí buscando conocerme más, reflexionar y aprender de lo que había hecho bien y de lo que había hecho mal. Logré estar mucho más cómoda y tranquila, sin frustraciones o negatividad.

Luego de un tiempo, salí de esa empresa pero con un sentimiento de orgullo sobre lo mucho que había logrado evolucionar y tomando pasos importantes que le darían un giro a mi vida de allí en adelante.

Y tú ¿Lo amas, lo cambias o lo dejas?

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