Cada 19 de marzo se celebra el Día Mundial del Sueño, una fecha para recordar la importancia que tiene dormir bien. Y sobre todo que conozcas que el sueño de calidad puede proteger contra enfermedades infecciosas, incluso como el Covid-19 o la gripe.

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«Buena parte de nuestra respuesta inmunológica ante un agresor externo como la Covid-19 va a depender de cuánto durmamos habitualmente.
Y es que, el sueño prepara mejor a las defensas para repeler a enfermedades infecciosas. «Dicho de otra forma: en la medida en que durmamos menos o peor de lo conveniente, nuestro sistema inmunológico va a estar más debilitado, lo cual nos hace más susceptibles al contagio».

Diversas investigaciones realizadas sobre el virus de la gripe han corroborado que en aquellos pacientes que duermen mejor, la efectividad de la vacuna es superior al desarrollar más anticuerpos.

El sueño de calidad puede proteger contra enfermedades

«Todo hace indicar que la medida en que nosotros respondamos a la vacuna contra la Covid-19 va a depender también de lo que durmamos por la noche habitualmente».

Para que el sueño sea realmente reparador se necesita que los horarios sean regulares. Y estén alineados en el tiempo con otras funciones del organismo sobre todo las de tipo endocrinológico y metabólico. Esto se debe a que el sueño viene dirigido en parte por una zona del cerebro que hace las veces de reloj biológico. Cuando ese reloj biológico no funciona bien, el sueño tiende a ser de peor calidad.

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«El reloj circadiano está codificado en nuestro ADN para tener unos horarios determinados, que tienden a coincidir con lo que es el ciclo día/noche, de tal manera que cuando anochece. El ajuste de la función de este reloj se produce fundamentalmente mediante la luminosidad externa. En condiciones naturales, las personas están programadas para que al desaparecer la luz del día se pongan en marcha diversos mecanismos en el cerebro. Todos ellos iniciados con la liberación de la melatonina, que preparan a nuestro cuerpo para el periodo de descanso».

El sueño puede proteger contra enfermedades

Esas condiciones naturales, sin embargo, se vieron modificadas por la aparición de la luz eléctrica. Esto, según el portavoz de la SES, unido a determinadas costumbres cada vez más instauradas como el uso de dispositivos digitales, está haciendo que la duración de los días sea variable.

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A su juicio, ese «desbarajuste» en los ritmos circadianos se ha incrementado más si cabe con la pandemia. «Por un lado, hay una preocupación normal entre la población, lo que se traduce en una ansiedad y un estrés que tienen un efecto directo sobre la calidad del sueño. Por otro, la generalización del home office ha desembocado en que los horarios de inicio y finalización del sueño se hayan vuelto más irregulares».

Una duración del sueño que, según el experto, varía en función de la edad de la población. Pero la duración correcta para la población general se situaría en una media de entre siete y ocho horas y media cada noche.

«Ese es el tiempo medio que necesita el cerebro humano para realizar dos funciones fundamentales. Por un lado, de consolidación de la memoria, reorganizando la información asimilada durante el día y consolidando los aprendizajes. Por otro, de detoxificación.

Durante el periodo de vigilia las neuronas consumen energía y esto produce una serie de sustancias neurotóxicas que se limpian durante el sueño. Queda bastante claro que el sueño de calidad puede proteger contra enfermedades, y es de vital importancia que descansemos el tiempo que corresponde.